Guerra Cimbria: Roma se enfrenta a las tribus germánicas

Si tú eres un buen comandante, oblígame a luchar, aunque no quiera

Cayo Mario

¡Saludos Comandantes!.

Entra el otoño y empezamos a preparar las mesas que montaremos en las próximas jornadas de Alpha Ares de 2018. Este año por la parte que me toca organizaré una mesa sobre la batalla de Aquae Sextiae, la que supondría el punto álgido de la Guerra Cimbria.

Es la excusa perfecta para realizar una serie de artículos que cubran este interesante y algo desconocido conflicto. Y para empezar nada mejor que un poco de historia. En este primer artículo relataré los acontecimientos y primeros enfrentamientos que acabarían desembocando en la batalla de Aquae Sextiae.

Unos simpáticos germanos listos para el Oktoberfest
La Guerra Cimbria

Bajo el nombre de Guerra Cimbria se conoce una serie de enfrentamientos entre la República de Roma y varias tribus de origen germánico acaecidos entre el 113 a.C. y el 101 a.C.

El origen del conflicto se remonta a una masiva migración de varias tribus de origen germánico (Teutones y Cimbrios principalmente) desde la península de Jutlandia hasta territorio romano. Se desconocen los motivos concretos de la migración. Posiblemente se debió a una combinación de explosión demográfica y conflictos con otros posibles invasores. Incluso se ha llegado a especular con un posible cambio climático centrado en el Norte de Europa.

Fuese por la razón que fuese, las consecuencias que acarreó fue que varios centenares de miles de personas se desplazaron hacia el sur hasta llegar al Danubio en Nórico.

En esa zona se asentaba una confederación de tribus galas aliadas de Roma. Ante la presión de las tribus germanas estos se apresuraron a pedir auxilio a su poderoso aliado.

Un pequeño ejército cimbrio sale de los bosques en busca de aventuras.
Noreya (112 a.C.)

Roma reaccionó de inmediato y un ejército al mando del cónsul Cneo Papirio Carbón tomó posiciones defensivas en Nórico y exigió a los germanos que se retiraran. Estos no deseaban entrar en conflicto abierto con los romanos y se aprestaron a retirarse.

Pero el Cónsul, pensando que se le escapaba una magnífica oportunidad de celebrar un triunfo, decidió tender una emboscada a los germanos. Envió guías para acompañar a las tribus germánicas  a la frontera con la idea de llevarlos en realidad a una emboscada.

La jugada se le volvió en su contra, debido a  los propios espías de los germanos. Desde el primer momento estos fueron conscientes de los preparativos de Carbón, y reaccionaron preparando su propia emboscada.

Los romanos se preparan para repeler la invasión.

La subsiguiente batalla que se produjo derivó en una severa derrota romana, cogidos totalmente por sorpresa, que apunto estuvo de convertirse en masacre. Los romanos tuvieron suerte de que se originó una tormenta que los supersticiosos germanos entendieron como presagio de que debían poner fin al enfrentamiento.

El Cónsul Carbón logró escapar con vida, aunque de poco le sirvió. Fue deshonrado y  forzado al suicidio para salvar su honor y el de su familia. Roma se preparó para lo peor, pero contra todo pronostico los germanos no trataron de invadir Italia.

Arausio (105 a.C.)

Pasaron años en los que se produjeron algunos enfrentamientos menores entre las tribus germanas y los romanos. También hubo nuevas migraciones e intentos de llegar a acuerdos pacíficos con el Senado Romano. A fin de cuentas los germanos deseaban ante todo obtener tierras donde asentar sus poblaciones. 

El Senado manda una delegación de legionarios a explicar a los teutones en que tierras pueden asentarse.

Finalmente las tribus germanas optaron por invadir la Galia Narbonense (controlada por los romanos). Dos ejércitos consulares, a los mandos del procónsul Cepión y el cónsul Cneo Malio Máximo, les salieron al paso y se produjo el enfrentamiento de Arausio, en el valle del Ródano, en el año 105 a.C. 

De buen comienzo los romanos tuvieron graves problemas. El roce entre los dos comandantes dificultó la coordinación entre los dos ejércitos. Cepión, un rico patricio, tenía reticencias a recibir órdenes de un plebeyo pero superior en rango, el cónsul Máximo. Tanto fue así que cada ejército acampó en una orilla distinta del Ródano.

Poco después de levantar el campamento la caballería de Máximo se separó del grueso de la tropas y se dispuso a explorar la zona. Fue rodeada de noche y aniquilada por los germanos. Este desafortunado hecho precipitó los acontecimientos que desembocarían en la desastrosa, para los romanos, batalla de Arausio .

El desatre

El Cónsul Máximo alarmado tras perder su caballería, pidió a Cepión que uniera sus fuerzas con él. Este se negó, aunque sí aceptó cruzar el Ródano, y levantar un nuevo campamento. Pero en un acto de oportunismo político lo dispuso entre el de Máximo y el campamento de los germanos.  Cepión quería ser el primero en luchar y conseguir un triunfo solo para él. Al enterarse además de que Máximo había comenzado a entablar negociaciones con los germanos, se lanzó en solitario al ataque.

El resultado del mismo fue un desastre y los supervivientes corrieron a unirse al ejército de Máximo. La masa de soldados en retirada desordenó momentáneamente al ejército consular. Los germanos aprovecharon este impass y se aprestaron a atacar al segundo ejército romano.

Las fuerzas de Máximo fueron arrinconados contra el Ródano y se produjo una masacre. Muchos soldados perecieron ahogados al tratar de escapar a través del caudaloso río. Las fuentes de las que disponemos difieren notablemente en el número de bajas romanas. Pero no hay dudas de que fueron cuantiosas y es posible que a  una escala similar a las de la peor derrota de la historia de Roma acaecida en Cannas. 

Cepión fue considerado culpable del desastre. Sus propiedades fueron confiscadas y fue desposeído de todos sus poderes y enviado al exilio. Máximo también fue desterrado.

La derrota llevó a que el Senado diera un nuevo consulado (el cuarto) a Cayo Mario,  héroe de la Guerra de Yugurta. Los romanos temían seriamente que los germanos cruzaran los Alpes,  un miedo no sufrido desde los tiempos de Aníbal durante la segunda Guerra Púnica.

Y hasta aquí hemos llegado hoy. Dejamos a los romanos al borde del desastre y con un Cayo Mario llamado a salvar a la República en uno de sus momentos más bajos.

¿Podrá Mario parar a la Horda?.

Un pensamiento en “Guerra Cimbria: Roma se enfrenta a las tribus germánicas”

  1. …enhorabuena por la iniciativa y muy guapos los mini germanos … no son tan terribles asi pequeñitos jaja … tienes algun mapa tactico de como fue la batalla o fue un simple choque frontal ?? …

    me presto a hacer alguna simulacion de la batalla con las reglas que decidamos… ADG, Strategicon, Impetus, UMB o Field of Glory … hablemos …

    Almogavarich

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